| Cada vez que celebramos el día de los padres tenemos la oportunidad de hacer mejor ya sea como padre, esposo e hijo. Además, podemos dejar ver cuales son nuestros valores bíblicos y morales que forman nuestra manera de creer para ponerlos en práctica. Este día pude reflexionar sobre la narración cuando Isaac estaba anciano y necesitaba impartir la bendición a su hijo mayor Esaú. Pero para sorpresa suya, Jacob tomo la bendición, porque eso era lo que quería Dios. La bendición hecha a Abraham se pasaría a las próximas generaciones y Jacob representaba el pueblo de Dios de donde salieron las 12 tribus.
Pero lo importante de este pasaje es que el padre de familia cumplió con bendecir a sus hijos, dando la mejor parte a Jacob el hijo menor. Por supuesto esta era una tradición que debería pasarse a todas las gentes y generaciones que vendrían por delante, hasta llegar a nosotros. Si nosotros como padres tomáramos mas tiempo para bendecir a nuestras esposas, hijos y otras personas, yo les digo que nuestro país seria diferente y se vería muchísimo mejor. Imagínese, enviar a nuestros hijos a la escuela con la bendición y afirmación del padre y encomendar a nuestras esposas en las manos de Dios, ellos irían con poder, seguridad, y con una identidad segura de que Dios estará con ellos en cualquiera circunstancia se encuentren. La bendición del padre hace una gran diferencia. Comiéncelo a practicar, ellos se lo van a agradecer mucho. |

Leave a Reply