Jonás 4 nos deja ver exactamente lo que había en el corazón del profeta. Por supuesto no podemos tomar ninguno de los capítulos anteriores como narraciones autónomas, sino que forman un todo acerca de la vida, reacción, y respuesta de Jonás hacia Dios.
En el primer capítulo notamos el propósito y misión que quería Dios que se dedicara el profeta, pero eso no sucedió.
En el segundo capítulo el profeta decide alejarse del propósito de Dios y se va al opuesto de donde Dios quería que el fuera y por supuesto no le fue bien. Este capítulo nos presenta que, aunque el profeta estaba más inclinado a perder su vida en vez de ser un portavoz de Dios, el viene a realizar que Dios no lo iba a dejar en ningún momento. ¿Qué debería el escoger, vivir o dejarse morir cuando estaba en el vientre del pez? El escogió vivir y darle una oportunidad a Dios que cumpliera su propósito en su vida. ¿Pero lo logro el, según este capítulo? Bueno, el reconoce que la vida y salvación le corresponde a Dios.
En el tercer capitulo el profeta va rumbo a Nínive, esperando recibir el menaje que Dios tenía para el que comunicara a la gran ciudad. Así, lo hizo. Que sorpresa el ver que las gentes recibían a Dios, hacían votos, ayuno y estaban listos para cambiar.
Sin embargo, en el cuarto capitulo de Jonás vemos su reacción abrupta de oponerse a la pasión que Dios tenia de incluir a otros que no son Judíos en su reino. El vuelve a enojarse contra Dios y a su propósito redentor. Veamos algunas enseñanzas de este capítulo:
- Aunque la persona este lejos de Dios, Dios no está lejos de ella.
- Dios es un Dios que da varias oportunidades al hombre. ¿Cuántas oportunidades le ha dado Dios a usted?
- Dios puede y quiere cambiar los corazones de aquellas personas que estén dispuestas.
- Cuando la persona se enoja contra Dios, Él sabe cómo lidiar con ellos, porque los ama.
- Dios obra en el corazón de las personas, no importando cuan angustiado, rencoroso y agobiado se encuentre.
- No hay nada imposible que Dios no pueda hacer.
- Conque una persona esté enojada, esa condición emocional no dicta el futuro de la persona.
- Una persona puede enojarse y todavía buscar de Dios.

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