Discipulado en nuestra Iglesia
Desarrollando un discipulado intencional
Tres aspectos simultáneos
Amistad + Historia + Experiencia = Discipulado
Amistad intencional
El Señor Jesucristo nos dio la definición de un verdadero amigo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:13-15). Jesús es el puro ejemplo de un verdadero amigo, porque Él puso Su vida por sus 'amigos'. Además, cualquiera puede convertirse en Su amigo al confiar en Jesús como su Salvador personal, al nacer de nuevo y recibir nueva vida en Él.
Hay un ejemplo de verdadera amistad entre David y Jonatán, hijo de Saúl, que, a pesar de que su padre Saúl persiguió a David e intentó matarlo, se mantuvo fiel a su amigo. Puedes encontrar esa historia en 1 Samuel los capítulos 18 a 20. Algunos pasajes pertinentes son 1 Samuel 18:1-4; 19:4-7; 20:11-17, 41-42.
Proverbios es otra buena fuente de sabiduría sobre los amigos. "En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia" (Proverbios 17:17). "El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano" (Proverbios 18:24). La cuestión aquí es que, para tener un amigo, uno debe ser un amigo. “Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6). “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo” (Proverbios 27:17).
El principio de la amistad también se encuentra en Amós. “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3). Los amigos son afines. Un amigo es alguien en quien puedes confiar plenamente. Un amigo es alguien que respetas y que te respeta, no basado en el mérito, pero basado en una semejanza de pensamiento.
Por último, la definición de un verdadero amigo proviene del apóstol Pablo: “Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:7-8). “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.” (Juan 15:13). ¡Esa es la verdadera amistad!
Una amistad con propósito es aquella en que sus integrantes tienen claro quiénes son y lo que se quiere lograr con esa relación. No se trata de tener una amistad interesada, sino de tener una amistad con metas claras. Los amigos con los que compartes valores y no solo gustos, que te ayudan a sacar lo mejor de ti, que te potencian y no te limitan, son amigos que no se fijan primero en su seguridad sino en el propósito. El amor es lo más importante en la vida cristiana y la amistad es una especial expresión de amor, afecto desinteresado, recíproco y mutuo.
La amistad cristiana es un concepto significativo que se encuentra en la Biblia y tiene un profundo significado para los creyentes. Permíteme compartir algunas perspectivas sobre este tema:
Definición bíblica de la verdadera amistad:
Jesús nos enseñó sobre la amistad al llamar a sus discípulos “amigos”. En Juan 15:13-15, dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.
David y Jonatán también son un ejemplo de verdadera amistad en la Biblia. A pesar de la persecución de Saúl hacia David, Jonatán permaneció fiel a su amigo (1 Samuel 18:1-4; 19:4-7; 20:11-17, 41-42).
Proverbios también ofrece sabiduría sobre la amistad: “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios 17:17).
Reflejo del amor de Dios:
La amistad es un regalo especial que Dios nos ha dado. Al igual que el amor de Dios, la amistad nos proporciona compañía, apoyo emocional y ayuda en nuestro crecimiento espiritual.
Nuestras amistades deben fomentar la dependencia en Dios, no solo en el uno al otro. Jesús es el ejemplo supremo de un verdadero amigo, ya que dio su vida por nosotros (Romanos 5:7-8).
Comunión y relaciones de amistad:
Las Escrituras nos animan a tener comunión los unos con los otros (Hechos 2:42). Los ejemplos bíblicos de amigos, como David y Jonatán, nos recuerdan que la amistad es un tema importante en la Palabra de Dios.
Un verdadero amigo es alguien en quien podemos confiar plenamente, alguien que respetamos y que nos respeta. La amistad se basa en una semejanza de pensamiento y en el amor sacrificial.
En resumen, la amistad cristiana es más que una simple relación; es un reflejo del amor de Dios y una oportunidad para crecer juntos en la fe.
Una historia para compartir
Compartir tu historia cristiana es una hermosa manera de testificar sobre la obra transformadora de Dios en tu vida y exaltar a Cristo. Aquí tienes algunos consejos para escribir y compartir un testimonio centrado en Cristo:
Sigue la historia de tu vida:
Comienza antes de venir a Cristo. Describe cómo era tu vida antes de conocer a Jesús.
Luego, relata el momento en que llegaste a Cristo, cómo ocurrió y qué entendiste acerca de tus pecados. Finalmente, comparte cómo ha sido tu vida después de llegar a la fe en Cristo.
Enfócate en lo que Cristo ha hecho:
No pongas límites a hablar de los cambios positivos que has experimentado. Asegúrate de mencionar específicamente lo que Jesús hizo en la cruz por ti.
Pablo, en su carta a los Corintios, enfatizó que su conocimiento se centraba en Jesucristo y en su obra redentora en la cruz. Sigamos su ejemplo al compartir nuestros testimonios.
Comparte versículos bíblicos clave:
Incluye pasajes que han sido significativos para ti y que resalten la obra de Cristo en tu vida. Por ejemplo, puedes mencionar 1 Corintios 15:3, donde Pablo habla sobre la importancia de la muerte y resurrección de Jesús.
Usa palabras comprensibles:
Evita jergas o términos religiosos que puedan confundir a quienes escuchan tu testimonio.
Sé claro y conciso al explicar cómo Cristo te transformó.
Sé conciso pero convincente:
No necesitas dar todos los detalles de tu vida, pero sí debes ser convincente al compartir lo que Cristo ha hecho por ti. Practica tu testimonio para que puedas expresarlo de manera efectiva en diferentes situaciones.
Prepárate para preguntas de seguimiento:
Después de compartir tu testimonio, es posible que las personas tengan preguntas. Estate preparado para responder y profundizar en la conversación. Recuerda que tu testimonio no se trata solo de ti; es una oportunidad para glorificar a Cristo y mostrar cómo Él cambia vidas. ¡Que tu historia inspire a otros a buscar a Jesús!
Nuestros testimonios deben apuntar a Jesucristo y a la obra transformadora que Él ha hecho en nuestras vidas, no solamente los cambios positivos que hemos experimentado. Hablar de cambios positivos con una pizca de “Dios” por aquí o por allá podría hacer que la gente piense que el punto del cristianismo es tener una vida mejor, en lugar de seguir a Cristo y reconciliarse con Dios.
Tenemos que mencionar lo que Cristo ha hecho por nosotros, específicamente lo que Él hizo en la cruz. Pablo modela este tipo de actitud centrada en Cristo cuando escribe a los Corintios: “Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y este crucificado” (1 Corintios 2:2). Pablo sabía que la obra de Cristo en la cruz era de primera importancia (1 Corintios 15:3).
Si no somos capaces de hablar de lo que Cristo ha hecho, le robamos la gloria debida a Él y hacemos que el cristianismo parezca como algo que podemos hacer por nosotros mismos. Las personas pudieran pensar que Jesús es igual a un gurú de autoayuda, o Buda, o algún presentador de infomerciales —tres personas que pueden generar testimonios, pero no pueden salvarte de tus pecados o ayudarte a caminar en vida nueva.
Jesús debe ser el héroe de todos los testimonios.
Cuanto más claro podemos ser sobre quién es y lo que ha hecho, más impacto tendrán nuestros testimonios, y mayor gloria irá a Cristo.
Un discipulado modelado
¿Cómo se ve el discipulado? Para algunos, puede ser un estudio bíblico tomando un café. Puede incluir reuniones de oración y rendición de cuentas. O tal vez ocurre cuando alguien asume mayores responsabilidades en el ministerio.
Diría que mi tiempo en el seminario fue especialmente formativo, aunque no solo en el salón de clases. Fui discipulado en las salas de estar y comedores de otras personas de nuestra iglesia que me mostraron cómo ser un mejor esposo y padre, demostrando genuina humildad, paciencia, servicio y bondad.
Cuando miro hacia atrás en mi vida, me doy cuenta de que he sido discipulado a lo largo del camino no solo a través de la educación y la experiencia, sino también a través del ejemplo de creyentes maduros. Creo que el modelo bíblico para todo discipulado incluye este tipo de formación a través de la imitación.
Enfoques comunes
Nuestra percepción de cómo se produce el discipulado a menudo está influenciada por las formas en que la iglesia occidental procura la formación cristiana. Según mis observaciones, nuestros métodos para hacer discípulos a nivel local e internacional encajan en dos categorías básicas: la primera busca hacer discípulos a través de la instrucción y la segunda a través de la inversión.
Los que prefieren el modelo instructivo suelen venir de iglesias donde el discipulado se realiza a través de unos pocos maestros selectos. Tiene lugar principalmente en las clases del domingo por la mañana, en estudios bíblicos informales, en predicaciones expositivas y, en última instancia, en escuelas bíblicas o seminarios.
Dado que tendemos a hacer discípulos de la forma en que hemos sido formados, los lideres occidentales con este trasfondo suelen hacer énfasis en la importancia de la educación cristiana. Buscan hacer discípulos a los que se les enseñe todo lo que Cristo ha mandado.
En años recientes, han surgido otros métodos de discipulado en respuesta a este enfoque más cognitivo. En lugar de centrarse en la instrucción, muchos lideres ahora hacen énfasis en la importancia de la inversión, en lanzar a los nuevos creyentes a la evangelización inmediata y al trabajo de plantación de iglesias para probar su discipulado.
Estos métodos han ganado terreno en respuesta al colonialismo, ya que los lideres occidentales intentan evitar imponer ideas desde afuera o ejercer una influencia externa sobre los creyentes locales. Además, un modelo solo instructivo, en especial uno que termina con la formación en un seminario, ha demostrado ser lento, caro e imposible de reproducir en el mundo en desarrollo.
Cada vez son más los lideres que reconocen estas preocupaciones y han adoptado métodos que van más allá de un modelo de instrucción, y que incluso lo critican. Ya que están ansiosos por ver a los nuevos creyentes capacitados para el servicio y no solo adquiriendo conocimientos básicos, buscan hacer discípulos que obedezcan todo lo que Cristo ha mandado.
El patrón de las Escrituras
Es importante reconocer que ambos enfoques tienen un precedente bíblico. El discipulado requiere instrucción e inversión. Pero estos enfoques también son incompletos, porque el paradigma bíblico para hacer discípulos incluye también la imitación.
Jesús pasó gran parte de Su tiempo enseñando de manera intencional a los doce y a una comunidad más amplia de Sus seguidores. También confió responsabilidades a Sus apóstoles en un breve periodo de tiempo, dándoles autoridad para llevar a cabo Su misión incluso sin Su presencia física.
Sin embargo, un componente inicial para convertirse en discípulo de Jesús era «estar con Él» (Marcos 3:14). A lo largo de los evangelios, Jesús da ejemplo a Sus apóstoles de lo que espera de ellos, ya sea anunciando el reino o expulsando demonios. Jesús también ofrece Su servicio y sufrimiento como ejemplo para cualquiera que quiera seguirle (Marcos 8:34; 10:45). Cuando Pedro y Juan, galileos incultos, dieron testimonio de Cristo con valentía, a los dirigentes judíos les quedó claro que «habían estado con Jesús» (Hechos 4:13). Por consiguiente, Jesús dice que nuestro discipulado será evidente para el mundo en la medida en que amemos a los demás de la forma en que Él lo mostró primero (Juan 13:34-35).
Este énfasis en la experiencia compartida y la imitación no se limita a Jesús. El enfoque de Pablo sobre la formación de discípulos se basaba en gran medida en su ejemplo (1 Corintios 4:17; Filipenses 3:17). Sí, enseñaba las Escrituras dondequiera que iba (instrucción). Y sí, animaba a sus colaboradores locales a servir sin él (inversión). Pero Pablo de manera constante reunía discípulos para que estuvieran con él y se unieran a su ministerio (Hechos 20:4). Esperaba que los líderes y los miembros de la iglesia se convirtieran en imitadores suyos (1 Corintios 11:1; 1 Tesalonicenses 1:6; 2 Timoteo 3:10) para que luego pudieran ser un ejemplo para los demás (1 Tesalonicenses 1:7; 1 Timoteo 4:12; Tito 2:7).
Se podría argumentar que, en cada etapa del discipulado de Pablo, tanto si instruía con autoridad a los nuevos creyentes como si les asignaba responsabilidades ministeriales, seguía empleando un modelo de mentoría. La imitación impregnó todos los aspectos de su proceso de formación de discípulos.
Formación a través de la imitación
Por supuesto, esto no quiere decir que quienes están comprometidos con la instrucción siempre hayan fallado en investir de responsabilidad a los creyentes. Tampoco es cierto que aquellos que enfatizan la experiencia en el ministerio no se preocupen por la educación cristiana. Pero si el modelo bíblico para hacer discípulos incluye instrucción, inversión e imitación, entonces debería llevarnos a todos a adoptar un enfoque más relacional de la formación cristiana. Debemos conocer a aquellos a quienes seguimos (Hebreos 13:7).
Con mucha frecuencia, los métodos, lideres occidentales, siguiendo a muchas iglesias occidentales, tienden a tratar el ministerio como algo principalmente informativo y transaccional. Pero no es suficiente enseñar contenidos o transferir responsabilidades. También necesitamos modelar, orientar y estar unos con otros. Esto ocurre de forma más natural en el contexto de la iglesia local y a través de los grupos pequeños, donde los creyentes cumplen estas responsabilidades unos con otros.
Ver el valor del ejemplo personal dentro de la iglesia también echa por tierra la suposición de que podemos hacer discípulos fieles a través de la presencia mediada o reuniones virtuales. Si la imitación es fundamental para la formación, entonces la iglesia no puede tener éxito en su tarea central sin relaciones significativas y presencia física. En las misiones, esto significa que no podemos hacer discípulos a través de viajes a corto plazo, sesiones de formación virtual, o con los lideres que sirven desde afuera como catalizadores y consultores.
Por último, esto sugiere que cuando una congregación local busca a una persona para servir en la iglesia o para enviar como misionero, no podemos considerar solo la educación (instrucción) o la experiencia (inversión) de alguien. También debemos buscar a aquellos que sean un ejemplo para los creyentes (imitación). Debemos buscar candidatos con carácter probado que puedan llamar a otros a seguir su patrón de vida.
A partir de mi estudio de las Escrituras y de mis observaciones personales, estoy convencido de que el trabajo de la Gran Comisión no se logra solo a través de la instrucción o la inversión. Ocurre cuando dejamos una marca grabada del Cristo vivo a través de nuestra conducta observable, servicio ejemplar y amor sacrificial. Hacemos discípulos de todas las naciones mostrándoles con todo nuestro ser cómo se ve seguir a Cristo.
Discipulado Nazareno Internacional - DNI
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Clarificando conceptos
Un facilitador y un maestro - La principal diferencia entre los facilitadores y los maestros es que los maestros utilizan su experiencia en la materia para diseñar planes de estudio, presentaciones y materiales de aprendizaje. Los maestros crean e implementan materiales de aprendizaje, mientras que los facilitadores apoyan a los alumnos a lo largo del proceso y ayudan a maximizar su educación.
Si bien tipos de facilitadores trabajan en una variedad de entornos, cada uno comparte un objetivo común: ayudar a las personas a aprender. Muchas áreas de experiencia se combinan para conformar lo que un facilitador está capacitado para ofrecer. Los facilitadores se enfocan en facilitar el proceso de aprendizaje, armar a los estudiantes o empleados con estrategias para cultivar ideas, fomentar la creatividad, mejorar la comunicación y profundizar la comprensión.
Los facilitadores pueden mejorar un lugar de trabajo o un entorno de aprendizaje de la siguiente manera:
Actua como mediadores. Los facilitadores a menudo trabajan en grupos. Al actuar como mediadores y fomentar una discusión saludable, pueden aumentar la participación, fomentando nuevas ideas o soluciones.
Escucha activamente y resuelve problemas. Comprende cuál es la mejor manera de ayudar a alguien. Requiere confiar en sólidas habilidades para escuchar activamente. Reduce los desafíos específicos a los que se enfrenta una persona, los facilitadores pueden ayudar a encontrar una solución.
Utiliza técnicas de preparación o participación. A pesar de que no se requiere que los facilitadores tengan conocimientos previos en un tema, la preparación adecuada es crucial para la facilitación. Llega preparado con actividades y estrategias para mantener a los estudiantes y compañeros de trabajo comprometidos puede agilizar el aprendizaje o el desarrollo del lugar de trabajo, alentando a las personas a invertir en el proceso.
Mientras los maestros imparten información, los facilitadores ayudan a los estudiantes a absorber esa información. Al ofrecer habilidades, estrategias y recursos para aumentar la productividad, los facilitadores facilitan la participación de los estudiantes o participantes en el proceso de aprendizaje. Los facilitadores rompen barreras de la comunicación y buscan el éxito.
Los maestros son expertos en la materia que retribuyen sus conocimientos. La principal diferencia entre los facilitadores y los maestros es que los maestros utilizan su experiencia en la materia para diseñar planes de estudio, presentaciones y materiales de aprendizaje. Los maestros crean e implementan materiales de aprendizaje, mientras que los facilitadores apoyan a los alumnos a lo largo del proceso y ayudan a maximizar su educación.
Lo que se le asigna a un maestro implica avanzar en el conocimiento y las habilidades de los estudiantes y comprender la materia específica. A través del diseño de lecciones y el suministro de recursos, los maestros se esfuerzan por fomentar la curiosidad, la creatividad y la inversión en el aprendizaje de sus estudiantes.
Los deberes diarios de un maestro
Planificación de lecciones. Al planificar las lecciones, los profesores se fijan en los objetivos a corto y largo plazo del plan de estudios de sus alumnos. Para garantizar que los estudiantes cumplan con los estándares educativos para cada grado y cubran la materia requerida, los maestros deben planificar en consecuencia, aprovechando las habilidades de gestión del tiempo, planificación y organización.
Probar o evaluar. Las pruebas y evaluaciones permiten a los maestros hacerse una idea de los contenidos que dominan sus alumnos y de lo que necesitan revisar. El proceso también les permite ver el potencial de los estudiantes.
Hacer presentaciones y comunicarse. La enseñanza incluye hacer presentaciones y comunicarse oralmente y por escrito. Cuanto más cómodos se sientan los maestros con la presentación y la comunicación, más tiempo y recursos podrán dedicar a evaluar y establecer una relación con los estudiantes.
Los maestros o facilitadores moldean la forma en que aprendemos, vemos el mundo y enfrentamos nuestro futuro. Para los maestros, el desarrollo de habilidades de enseñanza requiere tiempo y dedicación a su tarea. Desarrollar la experiencia en cómo guiar ese aprendizaje y fomentar la curiosidad de los estudiantes puede ser una carrera estimulante y satisfactoria.
Considerar la distinción entre un facilitador y un maestro puede arrojar luz sobre los procesos que estos educadores utilizan para estimular el aprendizaje en cualquier estudiante. Además, la comparación puede ayudar a los aspirantes a maestros y a los maestros en ejercicio a ampliar su perspectiva sobre lo que es un maestro.
Un facilitador y un maestro de grupos pequeños – los maestros hacen discípulos. Los facilitadores proveen el tiempo para interacción y participación constructivas de los participantes.
Discipulado Brunch – Este es el tiempo de convivio tomando desayuno juntos con otros participantes mientras escuchan y luego comentan de como la platica les ha tocado en algún asunto espiritual de sus vidas. El facilitador en este aspecto ayuda a los participantes a que puedan verbalizar y articular cualquier parte de la platica que escucharon. Siempre el facilitador llevara a los participantes a que tomen una decisión que puede cambiar el estilo de vida de ellos. El facilitador se ofrece a orar por los participantes ya sea en publico o individualmente.
Un discípulo y un discipulador – Un discípulo es un creyente que sigue y pone en practica lo que ha aprendido. Recordemos, que un discípulo muestra su prueba de aprender cuando toma decisión, determinación hacer lo que hace sentido para el en su vida espiritual. Un discipulador es aquel que ensena, muestra con su propia vida lo que cree y lo que practica. Por tanto, el discipulador se encarga de hacer y formar discípulos que crean, tengan confianza y practiquen lo aprendido.
El currículo - Para entender la definición de currículum de educativo, comencemos por decir que es la herramienta que utilizan los maestros para establecer los planes de estudio, los criterios de evaluación, las metodologías y todo lo relacionado con el procedimiento de la enseñanza y el aprendizaje.
Pastores – los pastores hacen discípulos y ayudan para que las ovejas se reproduzcan.
Haciendo más y mejores discípulos a través del Discipulado Brunch – Domingo
- Los domingos en las mañanas se estará sirviendo desayuno para todos los ministerios y edades. La presentación televisada será presentada simultáneamente mientras se toma el desayuno.
- Los grupos serán divididos por ministerios: Ministerio de niños; ministerio de jóvenes; ministerio de mujeres y ministerio de hombres. Cada uno de estos ministerios estarán separados.
- El lugar de reunión será en la parte baja del templo. Las mesas estarán arregladas para cada ministerio.
- El horario para el Discipulado Brunch está dividido en dos partes: 10:00 – 10:40 que será televisado por los pastores y facilitadores de la iglesia. Este es el tiempo para escuchar y ver la presentación televisada; De las 10:40-11:00 que servirá de interacción, reflexión, aplicación, y oración dirigida por los facilitadores.
- Todos los participantes estarán juntos durante la adoración en la parte de arriba del templo de 11:00-11:30.
- A las 11:30 tendremos la predicación de la palabra y los niños pasan a la parte de abajo para la Iglesia Infantil.
Entrenamiento para hacer facilitadores – Viernes
- El entrenamiento para facilitadores será los viernes a las 7:00 p.m. en el cuarto de conferencia.
- Los facilitadores serán entrenados por el pastor de la iglesia
- El pastor presentará y grabará cada sesión que servirá para ser usada en la iglesia los domingos en la mañana con la ayuda de los facilitadores.
- En este entrenamiento se les ensenara los deberes y descripción de los facilitadores.
Entrenamiento para hacer facilitadores y maestros de grupos pequeños – Viernes
- El entrenamiento para maestros será los viernes a las 7:00 p.m. en el cuarto de conferencia.
- Los maestros serán entrenados por el pastor de la iglesia
- De acuerdo con el progreso de los facilitadores consideraremos quienes pueden servir como maestros de las presentaciones.
- Grabación los viernes para ser presentada los domingos y dirigida por los facilitadores
Haciendo más y mejores discípulos a través de los grupos pequeños – Jueves
Estos grupos dedicaran un tiempo para utilizar la Biblia, descubrir sus enseñanzas personales, tomar un tiempo de oración y terminar con un tiempo de social en compañerismo.
Haciendo más y mejores discípulos a través de los estudios bíblicos – Miércoles.
El lugar de reunión será en el cuarto de conferencia. Los pastores y predicadores se encargarán de dirigir este tiempo. El pastor proporcionara los temas a tratarse durante estas secciones.

